El Celler 2019-01-07T14:15:53+00:00
LA MALVASÍA
DE SITGES
Un dulce legado
que hay que preservar

Dice la leyenda que los primeros sarmientos de malvasía llegaron a Sitges de la mano de un almogávar que a comienzos del siglo XIV fue a luchar en el Mediterráneo oriental bajo las órdenes de Roger de Flor.

A principios del siglo XVIII, las cepas de malvasía ocupaban una cuarta parte de la tierra que se cultivaba en el término municipal.

Durante aquella centuria y la siguiente, la malvasía exportó toda Europa y también a las colonias de ultramar, convirtiéndose así en uno de los vinos catalanes más apreciados fuera de nuestras fronteras. La llegada de la filoxera y la aparición del champán, el último cuarto del siglo XIX, marcaron el inicio de la decadencia de la malvasía.

Consciente que la malvasia acabaría desapareciendo del todo, poco antes de morir, el diplomático sitgetà Manuel Llopis y de Casadas (1885-1935) quiso evitarlo legando en el Hospital de San Juan Baptista una viña situada a Aiguadolç y también el negocio familiar de elaboración de malvasia.

Es, pues, gracias a este legado que hoy en día Sitges, a través de la Fundación Hospital San Juan Baptista, continúa disfrutando de este producto, el cual, hoy por hoy, es lo más genuino que podemos ofrecer a nuestros visitantes.

MANUEL
LLOPIS
El legado de
la Malvasia

Nacido en Barcelona el 1885, era el hijo primogénito del abogado y terrateniente Manuel Llopis y Bofill, del cual heredó la Casa Llopis y otras propiedades, y de Josepa de Casadas y Doria. Después de cursar el bachillerato (1902), estudió la carrera de Derecho en la Universitat de Barcelona y, un golpe acabada (1907), ingresó en el cuerpo diplomático. Miembro numerario de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de Barcelona desde 1913, durante la Primera Guerra Mundial fue vicecònsol de España a Lyon.

A partir de 1921 estuvo destinado al alta comisaría del Marruecos a Tetuan, donde intervino decisivamente en el rescate de prisioneros después de los desastres de Annual y Monte-*Arruit. De allá fue trasladado a Madrid, al Ministerio de Estado, y más tarde ejerció de secretario a las embajadas españolas de Berna y Lisboa. El noviembre de 1933 aconteció encargado de negocios del consulado de Sofía (Bulgaria), ciudad donde murió el 11 de marzo de 1935.

A lo largo de los años en que ejerció su profesión fue distinguido con diferentes condecoraciones, entre otras las de Comanador de las órdenes del Santo Cristo de Portugal y de Santo Sabas de Yugoslavia.

Pocas semanas antes de morir, en testamento otorgado en la capital búlgara, legó a la Generalitat de Cataluña la mansión familiar de Sitges, con todo el que había dentro, y así mismo un gran número de objetos -adquiridos en sus viajes por Europa y África- que se encontraban en dieciséis grandes cajas custodiadas a la embajada de España en Lisboa, con el fin de que el inmueble fuera destinado a Museo Romántico (salvo la segunda planta, reservada en usufructo vitalicio para su hermana y heredera, Mercè Llopis).La guerra civil interrumpió el proceso, pero el febrero de 1943 Frederic Camp y Llopis y Trinidad de Fontcuberta y de Dalmases, albaceas del diplomático, ofrecieron el legado a la Diputación de Barcelona, que lo aceptó el mes siguiente. Hechas una serie de reformas y mejoras al edificio (1946-1948), el 12 de marzo de 1949 tuvo lugar la inauguración del Museo con la apertura al público de la planta noble.

Posteriormente se abrieron las dos salas de dioramas y la de moda del siglo XIX (1950), el jardín y la bodega (1952) y, finalmente, la biblioteca decimonónica (1957). A partir de 1972 el Museo acogió la col × colección de muñecas de Lola Anglada. Miedo otra parte, Llopis legó en el Hospital de San Juan lo resto de casas y tierras que poseía en la villa, cono el compromiso, mantenido aún hoy en día, que la institución continuara elaborando la malvasía de Sitges cono la calidad que lo ha caracterizada tradicionalmente desde la época moderna. Miedo este motivo, el 27  de junio  de 1943 se le rindió un homenaje póstumo en el transcurso del cual fue colgado su retrato en el salón de juntas del Hospital.